POÉTICA URBANA (notas)

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I
Pensar en la idea de ciudad, desde esta lectura al menos, es pensar en una red de “nervios”, “capas” y “nudos”, que a su manera laten y crecen como organismo vivo, aparentemente formado por elementos inorgánicos y corpúsculos orgánicos. Es en cierta forma configurar la idea de “ciudad cuerpo”. 

II
La palabra es un corpúsculo que conforma el tejido urbano y a su vez es un sistema complejo que conforma una capa independiente, con sentido propio. En este sentido es necesario imaginar a la ciudad como un complejo de capas, que a modos de transparencias, con diversos recorridos conforman eso que vemos como una conformación edilicia, sus espacios, la gente que la ocupa y sus mutaciones. Debemos ver una conformación ideológica.

III
Lo poesía tiene un derecho de ciudadanía primario, al ser el instrumento de crónica privilegiado por sus “paseantes”; en sentidos de denuncia, manifestación o creación. La figura que se nos aparece más fuertemente en este sentido es la de Baudelaire, ciudadano poético, que entendió que el pulso de la modernidad se sentía fuertemente en urbes contaminadas, atestadas, hastiadas, infectas, pero de belleza. Y no sólo como un testigo sino que, para ser arriesgados, se puede hablar de su papel de creador de la ciudad. Entendiendo a esta como esa red de tejidos, en el que la palabra es uno de los que activa el latido de la ciudad. Para decirlo de otra manera el barrio de la palabra es habitado, construido y puesto a funcionar por el lenguaje poético.

IV
Otro caso ejemplar es el de Federico García Lorca. Quien en ciudad ajena, y extraña hace un recorrido poético que termina de conformar una de las crónicas más lucidas de, una urbe-monstruo como ya era en aquella época, Nueva York. En la lectura-conferencia que da cuenta del viaje poético, que realiza al llegar a España él manifiesta: “he dicho un poeta en Nueva York, y he debido decir Nueva York en un poetaY es que es tan grande y honda la impresión que deja la ciudad en el poeta y su texto, que nos lleva a preguntarnos sino es “Poeta en Nueva York” una fundación poética, un nervio extendido de la urbe más allá de los mares, una crónica del infierno.

VI
Es curioso que el mismo Lorca se refiera a la comparación de la conformación poética con la conformación urbana: “…esta clase de poemas que voy a leer que, por estar llenos de hechos poéticos dentro exclusivamente de una lógica lírica y trabados tupidamente sobre el sentimiento humano y la arquitectura del poema…”. Y sigue adentrándose aún más: “No os voy a decir lo que es Nueva York por fuera, porque juntamente con Moscú, son las dos ciudades antagónicas sobre las cuales se vierte ahora un río de libros descriptivos; ni voy a narrar un viaje, pero sí mi reacción lírica con toda sinceridad y sencillez; sinceridad y sencillez dificilísimas a los intelectuales, pero fáciles para el poeta.”

V
El poeta entrevé la complejidad del tejido urbano, descubriendo (y denunciando) elementos aciagos de la maquinaria urbana, Lorca dice: “Los dos elementos que el viajero capta en la gran ciudad son: arquitectura extrahumana y ritmo furioso. Geometría y angustia. En una primera ojeada, el ritmo puede parecer alegría, pero cuando se observa el mecanismo de la vida social y la esclavitud dolorosa de hombre y máquina juntos, se comprende aquella típica angustia vacía que hace perdonable, por evasión, hasta el crimen y el bandidaje."

VI
El habitante comúnmente, en las ciudades no alcanza la contemplación, pues es parte (se siente así) inconsciente de la maquinaria. Entre otros paseantes, el poeta puede alcanzar la condición de visitante, o cronista (Lorca) o de paseante (flaneur). El devenir poético del ambiente urbano es crudo y descarnado, duramente veraz, sin sutilezas, es por esto que generalmente una “lectura” poética de la ciudad pueda parecer que sólo alcanza miserias y enfermedades de lo urbano. Sabemos ya que la modernidad no conoce otros centros de aglomeración de vicios que no sean las ciudades. Pero cabe aclarar que proponemos se tenga en cuenta que la contemplación a la cual se alude no es estática, sino que interviene todos los procesos de la realidad urbana que están en cambio constante, la ciudad es un virus, un cáncer, un organismo que más que ser vive un proceso continuo de transformación. La palabra transforma espacios sumándose al devenir constante, pero de resultado incierto, que implica el pulso urbano, aquí mediante la poetización de su dimensión.

VII

Qué decir entonces de una urbe en estado “intermedio” de crecimiento como puede ser una ciudad fuera de los nodos de poder, culturales y económicos; que está enclavada en la periferia de la circulación, casi sobre el límite geográfico del país, más precisamente sobre el borde. Es verdaderamente San Juan un devenir ciudad, y en este proceso interviene un proceso de transversalización (con respecto a transversal) que podemos entender como un devenir poético de la ciudad.

VIII
“Perderse en ciudad. Hablaremos de las condiciones, de las vicisitudes de ese perderse. Ese perderse implica un extravío y una errancia. La ciudad como una maraña de flujos: nudo de flujos (Guattari), red de redes (Maffesoli. En vez de seguir los rumbos prefijados, el extraviado, el derivante, los mezcla, los salta, los confunde –en una palabra, los transversaliza.”
Néstor Perlongher, Prosa Plebeya.


1 comentarios:

Falsa Lesbiana, Tortillera Resentida dijo...

topito
el nico anda bien lo veo el miercoles creo
y uds?
besos miles